Lunes, 20 de abril
CÓRDOBA

El joven de Porteña que llegó a la NASA e hizo despegar su sueño

Este 15 de mayo, mientras en Porteña se celebra el Día del Pueblo en honor a San Isidro Labrador, una historia local trasciende fronteras y nos invita a creer en una Argentina que puede. La protagonista Santino Clemente , un joven de apenas 22 años que nació en esta localidad cordobesa y hoy es parte de un proyecto de la NASA en Estados Unidos. Desde Nueva York, donde disfruta de unas breves vacaciones junto a su familia, Santino habló y compartió el camino que lo llevó —literalmente— de Porteña al espacio.

Después de completar la secundaria en la Escuela Dante Alighieri de la ciudad de San Francisco, Santino se mudó en 2021 a Nashville para estudiar Ingeniería Mecánica en la prestigiosa Universidad de Vanderbilt. La curiosidad y la vocación por la matemática estuvieron presentes desde siempre, con raíces bien marcadas en su infancia: participó en olimpiadas de matemáticas en la primaria y fue talentoso por sus profesoras y por su madre, docente de esa materia en el colegio Nuestra Señora de Lourdes, también en Porteña.

Fue en plena pandemia, durante su año de promoción, que Santino se lanzó a buscar oportunidades académicas en el exterior. "Tenía tiempo en la compu, me puse a investigar sobre becas, procesos de aplicación. Es todo un mundo, con ensayos, exámenes, entrevistas. Pero lo hice por cuenta propia, con mucha voluntad", contó.

El esfuerzo rindió sus frutos. Este año, Santino formó parte de un equipo universitario que participó en una competencia organizada por la NASA, junto a otras 50 universidades estadounidenses. El desafío: diseñar, construir y lanzar un cohete que superará los 4.000 pies de altura, aterrizará con paracaídas, desplegará una antena y enviará una señal de retorno. "Fueron meses de trabajo intensos. Cada universidad tenía su equipo; el nuestro estaba compuesto por 15 estudiantes. Estábamos divididos en subsistemas: estructura, cápsula, transmisiones... y todo culminó en Huntsville, en el centro de la NASA, donde logramos completar la misión con éxito", relató con emoción.

El proyecto fue evaluado durante todo el año por ingenieros de la NASA, y los resultados finales aún están por conocerse. Santino y su equipo tienen altas expectativas: "No queremos confiar demasiado, pero sabemos que hicimos un gran trabajo. Ojalá estemos en el podio".

Más allá de premios o reconocimientos, el mayor logro ya está cumplido: "Jamás me imaginé estar en esta situación. Cuando vi el cohete elevarse, separarse y cumplir la misión, después de un año en el laboratorio, fue una sensación increíble".

Santino reconoce que, aunque hoy su presente está en Estados Unidos, su esencia sigue estando en Porteña. Cada verano académico vuelve a su pueblo, se reencuentra con su familia y sus amigos, juega al pádel, va a ver básquet y se recarga de afecto. "Ayer mismo, desde el hotel en Nueva York, estaba viendo el partido de Porteña contra 9 de Morteros. Ganaron. Lo sigo siempre", dice con orgullo.

Sobre su futuro, Santino prefiere no hacer grandes aviones. Tiene la posibilidad de trabajar un año en Estados Unidos gracias a su visa de estudiante, pero no descarta regresar al país. "Si existe la oportunidad de hacer lo que me gusta en Argentina, me encantaría. Es mi casa".

Historias como la de Santino Clemente son la razón de ser de La Argentina Posible. Porque cuando se combinan la curiosidad, el esfuerzo, el apoyo familiar y las oportunidades, el talento argentino puede llegar a donde quiera. Incluso, hasta la NASA.

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