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El castillo que fue abandonado por un asesinato y despierta curiosidad
En los últimos años, los lugares abandonados generan atracción a los curiosos que se interesan por su historia. Tal es el caso del Castillo Egaña o Palacio San Francisco, ubicado en Rauch, a más de 200 km de la Ciudad de Buenos Aires.
Este edificio fue construido por el estanciero y arquitecto Eugenio Díaz Vélez, nieto del prócer de la Independencia argentina. El palacio demoró unos 12 años en estar listo y se usaron materiales que traían directamente de Europa para ponerlo en pie.

Su propietario solía viajar mucho a Europa y fue en 1930, en uno de sus regresos, que su familia organizó una reunión para inaugurar el lugar y recibir al dueño. Antes de llegar, el propietario murió y la casa quedó abandonada durante 30 años.
La casa es una de las mansiones más grandes de la época con 77 ambientes, 14 baños y 2 cocinas. Una de sus particularidades es que no tiene un frente definido: todos sus lados cumplen esa función.

De casa de familia a orfanato
Cuando la propiedad fue adquirida por el Ministerio de Asuntos Agrarios de Buenos Aires se transformó en un lugar que acogía a niños. Eduardo Burg fue quien se encargó de administrar el lugar. Sin embargo, en 1974 fue asesinado por uno de los jóvenes que estaba en el lugar y el castillo cerró definitivamente sus puertas.

Hoy la propiedad fue cedida en comodato de la provincia de Buenos Aires al Municipio. Tiene abiertas visitas los fines de semana, pero los visitantes suelen acercarse por su cuenta.
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