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La muerte del kitesurfista santafesino Fernando, cuyo cuerpo fue encontrado este viernes luego de una intensa búsqueda, generó conmoción dentro de la comunidad de este deporte. Para quienes practican kitesurf, se trata de una disciplina que combina pasión, entrenamiento y un fuerte vínculo con el entorno natural, pero que también exige extremar las medidas de seguridad.

Mario Iacono, instructor de kitesurf e integrante de la Asociación Argentina de Kite, expresó  el dolor que provocó la noticia y destacó el nivel deportivo del joven fallecido. "La verdad que a la comunidad kitera esto nos pega mucho, es muy doloroso. Es una disciplina que disfrutamos todos, es un estilo de vida, y este tipo de sucesos realmente nos dañan muchísimo", señaló en declaraciones radiales.

Iacono explicó que, luego de observar los videos que circularon sobre los últimos momentos de Fernando navegando, no considera que la muerte se haya producido por un fuerte impacto contra el agua. "Realmente sabía lo que estaba haciendo, estaba disfrutando de lo que estaba haciendo", sostuvo, al remarcar que el deportista tenía experiencia y control sobre la maniobra que realizó.

Según su análisis, el salto fue ejecutado correctamente y la caída no habría sido el factor determinante. "No golpea. Él aterriza, el salto lo hace correctamente, patina y después termina en el agua. El golpe que tiene en el agua es algo muy normal", explicó.

Para el instructor, algo ocurrió después de ese momento, cuando Fernando ya estaba en el agua. "Lo más factible es que se haya doblado, ya sea la pierna, la cadera o su columna, haya perdido ahí el conocimiento o que el dolor o la situación haya dejado paralizado", indicó.

Iacono marcó dos aspectos que, desde la perspectiva de la seguridad en el kitesurf, resultan fundamentales: no navegar solo y prestar especial atención a la dirección del viento.

"Uno de los puntos claves que tenemos para dar una navegación segura en este deporte es no navegar solos", afirmó. También remarcó que las condiciones del viento deben permitir que, ante cualquier inconveniente, la corriente o la propia dirección del viento puedan ayudar al regreso hacia la costa.

En ese sentido, señaló que la situación de Fernando presentaba una dificultad adicional: "El viento no estaba en una dirección segura, porque no traía hacia la orilla". A eso sumó la intensidad de las condiciones meteorológicas de ese día, con ráfagas superiores a los 30 nudos.

"Se puede navegar, pero hay que tener ciertos cuidados. Hay que utilizar los medios de seguridad y mantenerlos", explicó, al tiempo que insistió en la importancia de contar con apoyo externo, como una embarcación de acompañamiento, especialmente cuando las condiciones son exigentes.

Autor: admin