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La evolución de los salarios suele analizarse en función de la inflación. Sin embargo, esa comparación no siempre muestra cuánto dinero queda realmente en el bolsillo después de afrontar los gastos esenciales.

Nicolle Pisani Claro, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), señaló en diálogo  que los servicios públicos y el transporte ganaron participación dentro de los presupuestos familiares. "Muchas veces ponemos el foco en si nuestro sueldo le gana a la inflación o no, pero dejamos de lado una pregunta muy importante: cuánto sueldo nos queda después de pagar nuestros servicios", planteó.

Ese remanente se conoce como ingreso disponible y corresponde al dinero que una persona conserva luego de abonar erogaciones difíciles de evitar, como la electricidad, el gas, el agua y el transporte.

Según los datos expuestos por Pisani Claro, durante los últimos cinco años los servicios acumularon un incremento cercano al 1.200%, mientras que los salarios registrados aumentaron, en promedio, alrededor del 800%. En ese mismo período, la inflación general se ubicó cerca del 920%.

La economista explicó que esa diferencia provocó que los gastos esenciales absorbieran una proporción mayor de los ingresos. Como consecuencia, queda menos dinero para destinar a alimentos, entretenimiento, otros consumos o ahorro. "Si lo presentamos como una analogía de una maratón, el sueldo viene corriendo, pero la inflación lo supera y los servicios son los más veloces de la carrera", graficó.

De acuerdo con el análisis de FADA, el poder de compra del ingreso disponible se redujo un 12% entre diciembre de 2022 y la actualidad, una vez descontados los pagos de luz, gas, agua y transporte.

Así, aun cuando un salario pueda acercarse al ritmo de la inflación general, el mayor peso de los servicios limita la capacidad económica de los hogares y repercute directamente en sus decisiones cotidianas.

Autor: admin