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Se rompió el maleficio. En un Día de la Patria que quedará grabado para siempre, el fútbol del interior de la Argentina celebra un hito que esperó casi un siglo. El Club Atlético Belgrano fue el encargado de dar vuelta la página de la historia, desatando una conmoción que conmovió a la provincia y al país federal a través del ya mítico relato de Carlos Andrés "el Boche" Houriet en Cadena 3.

Este logro histórico cierra una larga y dolorosa etapa de separatismo futbolístico que comenzó con el profesionalismo en 1931. Durante décadas, el sinónimo de "fútbol argentino" estuvo reservado casi exclusivamente para los clubes de Buenos Aires y sus alrededores (con la tardía incorporación de Rosario y Santa Fe). El resto de las provincias —Córdoba, Mendoza, Tucumán— sufrió un verdadero "apartheid" deportivo, quedando excluido de la competencia principal.

El camino por el desierto y las finales perdidas

Las instituciones del interior se construyeron a sí mismas, a pura fuerza propia y pasión popular. El sistema apenas les tiraba "una migaja" a fines de año con el antiguo Torneo Nacional, un certamen que se jugaba a las apuradas en apenas dos meses.

En ese contexto adverso, Córdoba acumuló heridas que ayer terminaron de sanar:

El intento de Talleres (1978): aquella fatídica noche de enero en Barrio Jardín, cuando la "T" perdió la final ante Independiente.

La final de Racing de Nueva Italia (1981): el subcampeonato del equipo académico tras caer ante Rosario Central.

Finalmente, tras una eterna caminata por el desierto futbolístico, el "Pirata" rompió la racha y sepultó los fantasmas del pasado en una transmisión que batió récords históricos de audiencia.

La clave: resurgimiento e institucionalidad

Para entender este presente de gloria hay que mirar más allá de los noventa minutos de juego. El éxito actual no es casualidad; responde a un proceso de reconstrucción institucional. No solo el centralismo porteño fue responsable de la sequía; los propios clubes cordobeses atravesaron crisis profundas que pusieron en riesgo su supervivencia.

Belgrano y Talleres debieron pasar por gerenciamientos privados tras tocar fondo. En el caso de Alberdi, la figura de Armando Pérez fue clave: un empresario controvertido que saneó el club pero que, teniendo la oportunidad de quedarse con la institución, decidió que Belgrano volviera a ser de sus socios. Luego el voto democrático eligió la actual conducción, demostrando la madurez de la entidad.

Hoy, las grandes instituciones de la provincia —Belgrano, Talleres, Instituto y en buena medida Racing de Córdoba— se han recuperado. Tienen dirigencias que funcionan, que se equivocan y aciertan, pero que sostienen estructuras serias. Atrás quedaron las épocas oscuras en las que Belgrano deambulaba por la Liga Cordobesa o Talleres sufría en los torneos federales.

La vuelta olímpica del Día de la Patria

La fiesta continúa este lunes 25 de mayo. Los hinchas de Belgrano tienen motivos de sobra para festejar y se autoconvocaron para realizar una extraordinaria vuelta olímpica por la ciudad, emulando la mística caravana de aquel histórico ascenso ante River Plate.

Córdoba ya no mira desde abajo a los grandes del puerto. Hoy, sin el odioso filtro geográfico, el fútbol de la provincia demuestra que es competitivo al más alto nivel. Después de una espera que pareció eterna, el grito contenido por fin se hizo realidad: ¡Belgrano campeón!

Autor: admin