Después de escuchar una ampliación de su declaración indagatoria, el juez federal Claudio Bonadio resolvió en la noche del viernes dejar en libertad a
Oscar Centeno, el ex chofer que se atribuye la autoría de los llamados “cuadernos de las coimas”.
Centeno había acordado con el fiscal Carlos Stornelli incorporarse al programa de testigos protegidos, y, según trascendió por fuentes judiciales, confesó temer por su vida a partir de las revelaciones hechas.
Horas antes, Bonadio había rechazado los pedidos de excarcelación de los restantes 15 detenidos que acumula el caso.
De esta forma, el magistrado le dio el visto bueno al dictamen del fiscal Carlos Stornelli, quien se había pronunciado por mantener detenidos a los empresarios y ex funcionarios del anterior Gobierno Nacioonal, sospechados de integrar un circuito de “retornos” relacionado con la obra pública.
Según el fiscal, esta operatoria funcionó entre “principios de 2008 y hasta noviembre de 2015”, momentos en los que Oscar Centeno fue chofer de Roberto Baratta, el segundo de Julio De Vido en el Ministerio de Planificación Federal, y a quien Bonadio rechazó excarcelar mientras se tramite la causa.
Además se confirmaron las prisiones preventivas y ayer hubieron otras novedades en los Tribunales de Comodoro Py, donde se entregaron dos de las cuatro personas que aún no habían podido ser halladas por la Policía Federal.
El primero en entregarse fue Fabián García Ramón, ex director de Energías Renovables del Ministerio de Planificación. Este ex funcionario figura en varios tramos de los apuntes hechos por el chofer Centeno, en la supuesta distribución del dinero recaudado a empresarios ligados a la obra pública.
Recordemos que ya se entregó el cordobés Juan Carlos de Goycoechea, del Grupo Isolux Corsán S.A. que, de acuerdo con los escritos de Centeno, esta empresa le “paga seis millones de dólares” a Baratta “el 12 de enero de 2009”.
Trascendió que De Goycoechea se enteró del pedido de captura que pesaba sobre él mientras “estaba de vacaciones en la nieve”, según trascendió de fuentes judiciales. De profesión abogado, De Goycoechea estaba al frente por entonces de la filial argentina de la empresa española Isolux, grupo que participó de las obras de la central a carbón de Río Turbio.
De esta manera, solo resta que se entreguen Francisco Rubén Valenti, domiciliado en Mendoza y ligado a Industrias Pescarmona, y Oscar Thomas, exdirector del ente binacional Yacyretá.
Se sabe que Valenti había viajado a los Emiratos Árabes unas 48 horas antes de que Bonadio dictara las prisiones preventivas. Thomas, en tanto, fue buscado en tres domicilios de Posadas. Migraciones no cuenta con registros respecto de que pudiera haber dejado el país.
Esta causa no sólo provocó estupor por el espectacular despliegue de las detenciones, que incluyeron al extitular de la Cámara Argentina de la Construcción Carlos Wagner, y al dueño de Electroingeniería, el cordobés Gerardo Ferreyra, entre otros.
Lo que sigue está previsto para el próximo miércoles, cuando el juez Bonadío empezará una rueda de indagatorias que terminará el lunes 13 con la presentación de Cristina Fernández.
Antes habrán declarado su histórico colaborador Oscar Parrilli, Julio De Vido, Juan Manuel Abal Medina y el extitular de la UIA Oscar Lascurain.
En la imputación que Stornelli les leyó a los detenidos, se los acusa de integrar una “asociación ilícita”, “comandada por Néstor Carlos Kirchner y Cristina Elisabet Fernández”. El fiscal habla de “un sistema de recaudación de fondos para recibir dinero ilegal con el fin de enriquecerse ilegalmente y de utilizar parte de esos fondos en la comisión de otros delitos”.
El movimiento de este circuito fue descripto en un bloc anotador y en siete cuadernos espiralados, tipo escolar, por Centeno. Sin embargo, en dos allanamientos realizados el jueves, la Justicia no pudo dar con los originales.
En la noche del viernes, finalmente, se conoció la identidad de quien aportó los cuadernos al periodista de La Nación Diego Cabot, quien inició la investigación que luego terminó en la Justicia.
Se trata de Jorge Bacigalupo, un policía retirado, quien dijo ser “amigo” de Centeno. El hombre dijo que el chofer de Baratta le entregó las anotaciones “por la confianza” que tenían y ante el temor de que su casa fuera allanada luego de que su ex mujer lo denunció a la Justicia.
Según se sabe, el juez y el fiscal tomaron las medidas con base en una digitalización que se hizo de los cuadernos. En Comodoro Py hay opiniones divididas: para algunos, el testimonio oral brindado por Centeno al fiscal Stornelli alcanza para iniciar la investigación. Otros indican que la falta de los originales volvería imposible realizar cualquier tipo de peritajes. El fiscal, en su imputación, califica a los cuadernos de “bitácora del delito”.
La exmujer de Centeno, Hilda Horovitz, según anticipó la revista Noticias, dijo que el chofer tenía los cuadernos para extorsionar a Baratta, y que ella guardaba esos papeles en su placar. La Justicia deberá comprobar esto.
El viernes, el fiscal Stornelli aseguró que Cristina Fernández, hipotéticamente, puede ser procesada tras la indagatoria, sin que sea necesario dictar su prisión preventiva. La dos veces presidenta de la Nación se encuentra amparada por sus fueros como senadora nacional.
Por su parte la ex esposa de Centeno relató detalles de lo que hacía el chofer. “Me habló de Cristina, que cuando iba a Olivos la veía en piyama, que la veía a veces desarreglada, pero de que haya tenido contacto, no; él se hablaba más con Kirchner (Néstor)”, dijo Horovitz a la revista Noticias. “Él tenía la idea de decir ‘bueno, si Baratta no me lleva con él’, entonces él iba a utilizar esos cuadernos”.
Lo último que pudo saberse ya en las primeras horas de este fin de semana es que Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta presentó una nueva versión sobre el destino de los documentos originales considerados claves en la causa.
"Los quemé en la parrilla del fondo de mi casa", afirmó según publica La Nación.
La nueva versión por parte del chofer fue planteada ante el juez federal Claudio Bonadio este viernes y difiere considerablemente de la original, en la que sostenía que los tenía guardados.
Pese a la inconsistencia, el juez confirmó que Centeno será “arrepentido” en la causa y por ello fue ingresado al Sistema de Protección de Testigos.
En la declaración de este viernes, antes de que Bonadio lo incorporara como “arrepentido”, Centeno modificó su versión original sobre el destino de los cuadernos.
“Los tengo yo”, había dicho en un primer momento ante el fiscal Carlos Stornelli. Pero esa versión había empezado a sonar extraña desde este jueves, cuando minutos después de contar que los tenía, deslizó la posibilidad de que su esposa los hubiera llevado a lo de su suegra o a lo de su cuñado.
Ante las dudas, Stornelli acompañó a Centeno hasta la casa del chofer, para que señalara el lugar exacto donde estaban guardados los cuadernos.
Al llegar, la mujer de Centeno se mostró sorprendida y preguntó: “¿Qué cuadernos?”. El chofer ingresó y fue hasta un ropero, revisó una y otra vez, pero los cuadernos no aparecieron. Según él, los había dejado debajo de unas carpetas.
Enseguida su esposa se acercó y preguntó: “¿No te acordás que los habías quemado?”. “Sí”, contestó el chofer. Y explicó que debía llamar a alguien que podía aportar más información pero que no tenía su teléfono y debía pedírselo a su hija.
Cansado de las vueltas, Stornelli ordenó que se revisara toda la casa de Centeno. No aparecieron los cuadernos. Luego fueron a la casa del cuñado y tampoco estaban los documentos.
A raíz de ese ida y vuelta, el acuerdo para que sea testigo en la causa quedó en suspenso.
Asesorado por su abogado, el defensor público Gustavo Kollmann, Centeno pidió ampliar su indagatoria y este viernes le contó a Bonadio que había quemado los cuadernos en su parrilla. Con esa versión, el juez homologó el acuerdo y lo ingresó al Sistema de Testigos Protegidos.
Según Centeno, él mismo quemó los cuadernos, sin testigos.
En la declaración aseguró además que hubo un tiempo en el que no los tuvo en su poder y que los había sacado de su casa porque tenía miedo de que su actual mujer, que solía leerlos, pudiera usarlos contra su voluntad.
También contó que se enojó con Jorge Bacigalupo, el amigo al que se los había dado para que los mantuviera en resguardo.
En los ocho cuadernos Centeno registró a mano cómo fueron los movimientos de dinero vinculados a presuntas coimas en la obra pública durante los años del gobierno anterior en los que se presume, también se mencionarían nombres de empresarios relacionados con el actual gobierno nacional.
Finalmente, sobre el mediodía del sábado, en esta causa hay: 16 detenidos, dos empresarios que continúan prófugos, el remisero liberado, varios posibles arrepentidos y lo que es más importante, los originales de los cuadernos probatorios que no aparecen y al parecer fueron quemados.
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