UEPC Capital rechaza la propuesta de Martín Llaryora y podría voltear la cuarta oferta
Rusia despide su mundial con Francia de campeón absoluto
Y se fue nomás Rusia 2018 con una final que regaló seis goles, con Francia de protagonista, consagrando su chapa de campeón en Moscú, ante la atenta mirada de 80 mil espectadores en el Luzhniki Arena. El recibimiento del trofeo de parte de FIFA bajo la lluvia intensa le dio un tinte cinematográfico al inolvidable momento, para aumentar la cosecha en mundiales a dos para los galos. Bienvenido al club que ya tiene como inscriptos a Argentina y Uruguay.
El resultado 4-2 por sobre una dignísima Croacia termina de certificar aquel paradigma de la importancia de la pelota parada, que es tan importante como el juego mismo, más allá de la alquimia de los merecimientos y el oportunismo. Por eso levanta la Copa del mundo por segunda vez en su historia. Los franceses hicieron gala de ese instrumento a pesar de contar con un arsenal de ataque de primer nivel y un conjunto de estrellas plagados de una riqueza técnica que luce en las mejores ligas del mundo. Griezmann, Mbappé, Kante, Lloris, Varane, Umtiti, Pogba, demasiados argumentos para superar a una heroica Croacia que por momentos lo tuvo de rodillas al campeón pero se queda con un segundo puesto que decorará sus vitrinas por muchos años. La sangre de Modric, las corridas de Perisic con un golazo para colgar en un cuadro, más los aportes de Mandzukic, Subasic y Rakitic no fueron suficientes para convertirse en leyendas, aunque tampoco hay reproches para esta generación.
Un mundial particular, en un lugar desconocido y hasta de mala reputación para occidente pero que mostró notable organización con el dueño de casa como protagonista con esa histórica clasificación a cuartos de final. El mundial del complot, el que iba a traer inseguridad, el que ISIS planeaba invadir con su fundamentalismo religioso, el que asesina espías y que traía todas las miserias del comunismo de la ex Unión Soviética le mostró su verdadera cara al mundo. Estadios a la altura de los más fastuosos de Europa, plagado de monumentos, recuerdos de su rica historia no solo en la parte bélica sino en la cultural, parques prolijamente cuidados y un sistema de metros que es envidia de todos. Y para que no haya cuestionamientos más allá de la barrera idiomática, ofreció transporte gratuito el día del partido para hinchas, incluso trenes para los de larga distancia. Un lujo.El conjunto galo sacó a relucir su armamento futbolístico con un plantel plagado de riqueza técnica y juventud, y se llevó la Copa del mundo a su casa. La segunda de su historia. Croacia de pie le abrió los ojos al mundo con su garra y sangre. Un torneo atípico que dejó condimentos de todo tipo, en lo futbolístico pero sobre todo en lo cultural.Fiesta. El final fue con lluvia, para darle un sentido más épico a la coronación. La entrega de premios fue una película de altas emociones. Nada mejor que el agua del cielo te regale sus bondades mientras se celebran las mieles del fútbol. Observar los franceses festejando como niños mientras se arrojaban a los charcos en el Luznhiki en un recreo en la escuela emociona a todos con el hecho de reconciliarse con el aspecto lúdico del deporte, como ya lo había dado entender el astro Ronaldinho en la ceremonia de cierre del mundial, tocando los tambores al estilo batucada, porque la vida y el fútbol es un carnaval. Ese sí sabía esto de disfrutar su habilidad con la pelota, nunca un mejor invitado para sacar presiones y descomprimir con alegría de su inmensa sonrisa llena de dientes. Como lo fue también ese inmenso abrazo entre todos los croatas mientras el estadio los ovacionaba, reconociendo su espíritu batallador
Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario